Junto a mi amigo Don Ramón, hemos establecido en mi colegio secundario una nueva materia obligatoria... para ciertas alumnas especialmente seleccionadas.
Se trata de Enemas, una disciplina eminentemente práctica que entrena a las colegialas más bonitas a controlar sus intestinos y esfínteres anales.
Para dictar la materia hemos contratado a un experto en la técnica del enema. El viejo Ramón y yo filmamos y tomamos fotos...
Una vez terminada la clase, la jovencita queda perfectamente dispuesta para Don Ramón, vicioso del sexo anal.
Los polvos que se tira el viejo con estas pendejas son indescriptibles, claro se le facilita mucho con tanto lubricante. Acaba promedio 3 veces en cada culito, todo un récord para esa edad y ese tipo de cópula.
Toda la idea fue de mamita, of cors.
Madame Marie
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Lolita para dos viejos verdes
A esta lolita la levantamos el viejo Don Ramón y yo en una playa de Brasil. Era argentinita y se había peleado con los padres.
Aceptó ir en nuestra lancha. Quedó maravillada por el paisaje y la velocidad de la máquina.
En un momento de regocijo, le propuse quitarse la bikini para tomarle fotos. Miró con picardía a Don Ramón y me preguntó qué daríamos a cambio.
El viejo le dio un billete de 100 dólares y ella aceptó.
Con gran disposición posó ante nuestras cámaras. ¿Ven, no es una pequeña diosa?
Yo le miraba el bulto al viejo. Tenía una linterna bajo el short. No sé si la pendeja se había dado cuenta, yo seguía pidiéndole poses y ella era la modelo perfecta.
Mientras le tomaba las fotos, me imaginaba las cosas que el viejo y yo le íbamos a hacer.
La lolita hacía todo lo que le pedíamos.
Luego de unos 30 minutos de hacer fotos, la pendeja pareció aburrirse.


Aceptó ir en nuestra lancha. Quedó maravillada por el paisaje y la velocidad de la máquina.
En un momento de regocijo, le propuse quitarse la bikini para tomarle fotos. Miró con picardía a Don Ramón y me preguntó qué daríamos a cambio.
El viejo le dio un billete de 100 dólares y ella aceptó.
Con gran disposición posó ante nuestras cámaras. ¿Ven, no es una pequeña diosa?
Yo le miraba el bulto al viejo. Tenía una linterna bajo el short. No sé si la pendeja se había dado cuenta, yo seguía pidiéndole poses y ella era la modelo perfecta.
Mientras le tomaba las fotos, me imaginaba las cosas que el viejo y yo le íbamos a hacer.
La lolita hacía todo lo que le pedíamos.
Luego de unos 30 minutos de hacer fotos, la pendeja pareció aburrirse.

Cuando hizo esta pose, el viejo quedó paralizado delante de la pendeja, y ella se dio cuenta, miró directamente a la carpa gigante que Don Ramón tenía en su short. Se puso seria y se sentó en la punta de la lancha.

La chica se había puesto seria. Fui directa. "Vamos a cogerte", le dije en perfecto argentino.
Echó a llorar, quiso arrojarse al agua y el viejo la atajó primero, yo la tomé del pelo y juntos la redujimos en la cubierta de la lancha.
Le dimos unas cuantas bofetadas para asustarla. Don Ramón se la cogió allí mismo, yo filmé.
Luego los tres nos echamos al agua, y en la tibieza del mar nos la follamos. Recuerdo que el viejo se la cogió 3 veces por delante y una por atrás. La masturbé mucho y la hice gozar.
Pasamos toda la tarde entre las rocas, follándola, manoseándola, besándola, penetrándola, masturbándola, ensuciándola (se imaginan cómo).
Al caer el sol la lavamos en el mar y la llevamos de vuelta a la playa.
Ella fue con sus padres.
Días después pasó frente a nuestro parador playero, con una hermosa bikini, desvió su camino y se paró frente a nosotros.
Su mirada expresaba claramente la fiebre que la carcomía. Tomamos nuevamente la lancha y fuimos a nuestro paraíso secreto.
Madame Marie
Echó a llorar, quiso arrojarse al agua y el viejo la atajó primero, yo la tomé del pelo y juntos la redujimos en la cubierta de la lancha.
Le dimos unas cuantas bofetadas para asustarla. Don Ramón se la cogió allí mismo, yo filmé.
Luego los tres nos echamos al agua, y en la tibieza del mar nos la follamos. Recuerdo que el viejo se la cogió 3 veces por delante y una por atrás. La masturbé mucho y la hice gozar.
Pasamos toda la tarde entre las rocas, follándola, manoseándola, besándola, penetrándola, masturbándola, ensuciándola (se imaginan cómo).
Al caer el sol la lavamos en el mar y la llevamos de vuelta a la playa.
Ella fue con sus padres.
Días después pasó frente a nuestro parador playero, con una hermosa bikini, desvió su camino y se paró frente a nosotros.
Su mirada expresaba claramente la fiebre que la carcomía. Tomamos nuevamente la lancha y fuimos a nuestro paraíso secreto.
Madame Marie
Nati, alumnita favorita
Nati era alumna de mi colegio, la conocí desde sus 6 años.
Siempre me había atraido su belleza ramplona. A los 16 era una pequeña diosa perversita... o al menos eso me imaginaba yo.
Un día me animé a invitarla a mi casona de Palermo Chico, con la promesa de tomarle unas fotos.
Aceptó enseguida.
Le di unas copitas de sidra y se prestó a todo lo que le pedí.

¡Dios, qué cuerpo!
¡Era perfecta, mi Nati! Tal como me la imaginaba cada día bajo el uniforme del colegio...
Siempre me había atraido su belleza ramplona. A los 16 era una pequeña diosa perversita... o al menos eso me imaginaba yo.
Un día me animé a invitarla a mi casona de Palermo Chico, con la promesa de tomarle unas fotos.
Aceptó enseguida.
Le di unas copitas de sidra y se prestó a todo lo que le pedí.

Tuve la fuerte impresión de que estaba enamorada de mí. No era el caso de la lolita aprovechadora. Su mirada transmitía melancolía...
¡Dios, qué cuerpo!
¡Era perfecta, mi Nati! Tal como me la imaginaba cada día bajo el uniforme del colegio...
Esta fue la última foto que le tomé esa tarde. Esa mirada me dijo todo. Me le acerqué y se dejó besar. No se imaginan lo dulce que fue ese beso, aún lo recuerdo.
La llevé a la cama, y allí confirmé que era virgen. Se imaginan lo que le hice. Exactamente, fui su "primer hombre". Le metí el brazo hasta el útero, gritó, lloró y gimió como un animalito. Grabé eso, por supuesto.
A Nati me la cogí durante todo ese año. Era deliciosa, le enseñé todo. Sólo quería follar conmigo, rechazaba a los varones, lo cual me halagó hasta que me aburrió. Entonces, se la di a Don Ramón. No se imaginan lo mal que reaccionó, quiso escapar, pero la agarramos y la hicimos mierda.
La tuvimos en la mazmorra de mi mansión durante una semana, le hicimos de todo, hasta que finalmente aceptó al viejo podrido.
Nati fue una de las mejores esclavitas de Don Ramón, pero esa es otra historia.
Madame Marie
La llevé a la cama, y allí confirmé que era virgen. Se imaginan lo que le hice. Exactamente, fui su "primer hombre". Le metí el brazo hasta el útero, gritó, lloró y gimió como un animalito. Grabé eso, por supuesto.
A Nati me la cogí durante todo ese año. Era deliciosa, le enseñé todo. Sólo quería follar conmigo, rechazaba a los varones, lo cual me halagó hasta que me aburrió. Entonces, se la di a Don Ramón. No se imaginan lo mal que reaccionó, quiso escapar, pero la agarramos y la hicimos mierda.
La tuvimos en la mazmorra de mi mansión durante una semana, le hicimos de todo, hasta que finalmente aceptó al viejo podrido.
Nati fue una de las mejores esclavitas de Don Ramón, pero esa es otra historia.
Madame Marie
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