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Novia favorita


Con esta pendeja pasé tantas noches en vela que todavía sigo oliéndola y escuchándola gemir y chillar...

En esta foto se nota cómo la dejé después de una noche.



Madame Marie

Hard candy

A esta rubiecita le prometí hacerla famosa con mi agencia de modelos. No me costó mucho convencerla de que me diera su mejor zona erógena. Ella sola me confesó que era su ano, que le encantaba recibir por ahí.
"Hacé lo que quieras con él", susurró. La boba pensó que yo sería muy, digamos, femenina.
Me puse el pene postizo bien ajustado, insertado en mis propios orificios, y le di tanta caña que pensé que la rompería toda. Gritó como un animal en el matadero, pero se la recontra bancó, tenía un cuerpo fibroso y fuerte. Eso sí, le sangró mucho, y se lo lamí como vampira.
Tuve que guardarla en mi mansión durante una semana, apenas si podía caminar. Aproveché a hacer todas las cosas que pude, la conquisté en cuerpo y alma. Fue uno de los mayores placeres de mi vida.

Madame Marie

Julieta

A Julieta la convencí fácilmente de tomarle fotos en ropa interior con la misma eterna promesa de siempre.



Con cada foto me ponía más y más cachonda. De verdad era difícil controlarme.


Cuando vi ese culo, se me paralizó el corazón. Julieta me preguntó si me pasaba algo. Ni se dio cuenta de lo que yo tramaba. Seguimos haciendo fotos.







Pero cuando le dije que iba a comérmela, y le aclaré que me refería a que me la recontra cogería, se me puso a llorar y a suplicarme que la dejase ir...
Dejé la cámara y me abalancé sobre ella como una madre enfurecida, para tomarla del pelo y morderle la boca, y el resto de su cuerpo... deliciosa carne. Les pido perdón por no haber registrado ésa, mi cena.

Madame Marie

Momentos felices

Las lolitas me han dado innumerables momentos de felicidad... sexual, claro. Algunos de ellos pude registrarlos y los comparto con todos ustedes, junto a algunas memorias que la vejez se encarga de esfumar.

Ésta es Solange, modelo de mi agencia. Follaba como las diosas, pero era muy estúpida. En la foto ella descansaba después de hacer el amor conmigo durante todo un día en mi estancia.

Katrina quería ser modelo, pero no le daba el piné. Era muy melancólica, se enamoró de mí, o eso decía para que la contratara. Aproveché y me la cogí, era una perra en la cama.
Nunca la llevé a mi agencia, pero quedó lesbiana gracias a mí, estoy segura.


¡Ay Valeria! Una de mis favoritas. Amante, topísima model, novia secreta, cumplí con ella todas las fantasías sexuales, bizarras y sádicas que una mujer puede practicar con otra. Al fin me la robó Don Ramón... viejo verde, sabe elegir muy bien a sus presas, decía que la había buscado durante siglos.


No recuerdo el nombre de esta rubia, pero sí cómo me la cogí después de esta foto.


Me gustaba mucho atar así a las ninfetas. A todas, al menos una vez, las mantenía así durante días para provocarles los más terribles dolores y placeres.

Tener a Rocío en mi cama fue uno de los placeres más intensos y prolongados de mi vida. Era alumna de mi colegio. Apenas la conocí supe que sería mía.

Soledad era una pobre chiquilina. No me costó nada llevarla a mi casa y poseerla. No era especialmente linda, ni carismática, ni tenía un cuerpo llamativo, pero me volvía loca su boca, pasaba eternos ratos besándosela. Nuestra relación duró mucho más de lo imaginado. Fui su desfloradora y se me pegoteó. Me ayudó a cazar a varias de sus compañeritas bonitas.
Aquí está en mi cocina. No puedo describir las cosas que le hacía allí.


Entre mis vivencias favoritas, el forzar a 3 chicas bellas a tener sexo entre ellas figura en primer lugar.


Noelia, otra belleza incomparable. Le encantaba que le hiciera la cola. A mí me encantaba besarla. Me cogía como ninguna, era muy puta. La forcé a abandonar a su novio a cambio de una relación sadomasoquista conmigo. Fue mi novia durante 1 año.

Uno de los momentos cúlmines en la conquista de una lolita es cuando ella se te regala. Esta colegiala se recostó en mi sofá y me miró así. Algún favor me había pedido, no recuerdo cuál.
Me acerqué a ella. Creía que me inclinaría a besarla, pero no. Le arranqué la camiseta, la abofeteé varias veces, le quité la bombacha y le metí el  puño por abajo.

Es maravilloso tener tanto poder sobre las adolescentes hermosas. Creen que una es débil porque las mira o intenta seducir. Esta belleza pensó que sólo le arrancaría un beso. Tenía unos labios delicadísimos, aún recuerdo las sensaciones que me produjeron al besarlos.
Le bajé el pantalón contra su voluntad y la chupé, ¡Dios, qué sabor tan dulce el de ese coñito!
Cuando acabó, pensó que todo había terminado. Error. La tomé del pelo y la arrastré hasta mi cama. Allí la penetré varias veces. Me costó varios días amansarla, pero finalmente logré convertirla en mi esclava sexual.

Lorena. Paradigma de lo que una chica de barrio haría por dinero y fama. Ella era muy chiquilina cuando empezamos a noviar, teníamos sexo a escondidas en mi colegio cuando yo era directora. Me gustaba mucho hacerla sufrir.

Madame Marie

Desnuda por debajo

A Carla la obligaba a pasear desnuda bajo un piloto. ¡Cómo me calentaba verla así!
Caminábamos juntas por la peatonal Florida de Buenos Aires, la gente ni sospechaba lo que había bajo la ropa. Ella iba enojada y eso me cachondeaba más todavía.
Cuando llegábamos a mi departamento, me la cogía hasta quedarme sin aliento. Ella quería ser top model y ése era el precio.

Madame Marie

3 modelitos para una vieja perversa como yo

Luego de mi increíble experiencia con Karina y Daniela, quise ir más lejos y sumé a otra pendeja que me volvía loca, Pía.

Faltaba algo de rubio en la mezcla.
Mis tres modelitos aceptaron pasar unos días en mi departamento de Punta del Este.
Las oblligué a pasar la noche juntas.


Y por la mañana las desperté para que cojan entre ellas.
Agradable fue la sorpresa que me dio Pía, la tercera, la rubia, que se mostraba tanto o más cachondita que las otras dos.




Daniela me dedicó este dulce gesto. Ya teníamos una relación aparte.
Karina tomó la iniciativa con la primeriza.
Al verle las pequeñas tetitas a la rubia, mi corazón se paralizó, eran exactamente como me las había imaginado.








Agradecí a la vida el permitirme ser testigo de tanta belleza...
Daniela amamantaba a sus dos ninfas amantes, mi Daniela...










Y el amor se encendió.











Detuve abruptamente la sesión de amor, tal vez por celos. Pero quería tomar fotos como éstas:





 
 Sean honestos, ¿cuántas veces en la vida puede uno ver algo como esto? No una, no dos, sino tres deidades carnales, perfectas y completamente desnudas.

Yo estaba ya derritiéndome por allí abajo. Quería entrar en acción.
Les pedí que se dieran vuelta...


La rubia novata hizo bromas, en cambio las otras dos ya se imaginaban lo que vendría.
 Tomé las fotos, y al mismo tiempo sacaba de un cajón las 3 cosas que iba a usar en ellas.



La rubia tarada se dio vuelta otra vez y le dije que se cambiara. Para ella elegí la peor opción.
Estaba a punto de cometer una locura, esos culitos serían míos y no me detendría hasta hacerlos... Ustedes se imaginan.
¿Qué otra cosa podía hacerles, yo, una vieja degenerada, a esas tres colitas que se me servían sin la menor resistencia?
 



¡Dios, eran tres colitas perfectas!
Y en mis manos tenía los tres objetos que las haría completamente mías.

Ataqué repentinamente, primero los costados, luego a mi novia en el centro, Daniela.
Fue brutal, los forcejeos, los golpes, mis brazos poderosos rodeándolas a las tres y obligándolas a recibir su merecido.

Los aros de carne cedieron gracias al excesivo lubricante que usé, y emitían sonidos acuosos y grotescos.
Daniela ayudó a que Karina y Pía aceptasen la vejación. A ella yo la penetraba con mi pene postizo.

Recuerdo que después de media hora de gritos y gemidos ensordecedores de las tres putitas, y de tanto esfuerzo, quedé sorda, y mis brazos ardían entumecidos.
Hubo sangre, sudor y lágrimas. Sus miradas eran de odio e impotencia.
Les di el premio: me follé por vagina a las tres, y luego el sobre con los dólares.

Pero esta no sería la única aventura con mis tres modelitos.

Madame Marie